Cochinaesperanza’s Weblog

Noviembre 28, 2007

Obvio, cosa de locos

Archivado en: General — cochinaesperanza @ 6:21 pm

¿Que harías si te proponen sumarte a la lucha por la erradicación de los hongos de los pies que afectan a concurrentes de vestuarios de clubes? Seguramente dirías (con gentileza hacia la persona que te invita):-. No, gracias, pero, me parece, que hay otras enfermedades cuyo impacto en la población es mayor, cuyos estragos son mas destructivos y que ameritan la dedicación de mi limitado tiempo y de mi esfuerzo escaso.Un programa de lucha, un plan de acción no sólo contempla la justeza abstracta de la causa sino también lo apropiado del momento. Las banderas metafísicas (las que están mas allá del espacio y del tiempo) son el camino a los mayores retrocesos. Son una trampa y generan confusión. Veamos como el camino del infierno esta empedrado de buenas intenciones.Desde la década del 30 se difundió por el mundo el Estado de Bienestar. Salarios relativamente buenos para muchos, para que muchos compren una masiva producción estandarizada, educación y salud para esa mano de obra y, sobre todo, integración en el sistema como pieza indispensable. Si no era a través de la fábrica; la cárcel y el manicomio otorgaban otras opciones de (paradójicamente) integración.Frente a estas instancias de reproducción del capitalismo se oponían las opciones reformistas y revolucionarias del mismo. En el terreno de la reclusión psiquiatrita esa tendencia se denominó desmanicomialización. Consistía (perdón, consiste) en el rechazo de las prácticas manicomiales, a las que podemos sintetizar como todas las prácticas violentas y desubjetivadoras al interior del hospital psiquiátrico. En Trieste, Italia, surgió el proyecto de Franco Basaglia, cuyo libro La Institución Negada, es un clásico de esta corriente. Ubicamos así una causa, un movimiento, un momento histórico. No es necesario decir que las prácticas manicomiales no fueron abolidas.Nuevo escenario: Argentina, Río Negro, principios de los 90, la palabrita difícil vuelve a escucharse: desmanicomialización. Pero ya no en boca de sectores progresistas o revolucionarios. Lo sorprendente es que ahora la repiten, la dicen, la aprueban los miembros de la UCR y el PJ. En la Argentina del indulto, de la entrega del patrimonio nacional y el hambre menemista, en la Argentina de la desocupación y la frivolidad, desde el poder, se apoya un cambio a favor de las masas. ¿O no?Salgamos de la metafísica y pensemos un poco en el presente concreto y material. Todo el tiempo vemos, escuchamos, sentimos, que el tejido social está deshecho, que hay exclusión, que las prácticas comunitarias de otras décadas han sido arrasadas en partes por la exclusión y por el sálvese quien pueda liberal. Por otro lado un delirante negocio inmobiliario transforma cada metro cuadrado de la ciudad de Buenos Aires en una torre cuyos precios nada tienen que envidiarle a Paris O NYC. Siguiendo el ejemplo de Puerto Madero se reciclan espacios porteños contra toda lógica urbanística y social.El Rawson, el Tobar, el Boda y el Moyano redondean un apetecible bocado para los negocios de la construcción. Por otra parte la retirada del Estado de sus responsabilidades justificaría entregarles los pacientes internados y crónicos a la “comunidad”. Comunidad que a duras penas sobrevive y que tendría que hacerse cargo de situaciones que la exceden. Macri leyó a Basaglia. Y no entendió nada. O lo entendió mejor que nosotros.Para no ser anacrónicos e ingenuos, para seguir el espíritu y no la letra del movimiento desmanicomializador hay que defender al Hospital Psiquiátrico, y a través de esa defensa intentar modificarlo. Y no entregarle a los patrones una justificación para sus negocios. 

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