La casa del ser es el lenguaje y la pierna derecha de Riquelme
En sus reflexiones sobre la técnica Heidegger puntualiza que hay una técnica moderna y una técnica antigua. Atribuye a la techné antigua un desocultar solicitante del ser. La técnica antigua es la de los artistas. Los que hacen surgir un nuevo ser en la obra y no los que obtienen lo útil de la naturaleza.En cambio es absolutamente opuesta su concepción de la técnica moderna. A esta la coloca en el campo de la metafísica, y plantea que su actividad destruye toda jerarquía, porque la uniformidad del elaborar lo achata todo.Pues bien: ¿Qué es el Bielsismo sino el reinado de la técnica moderna? Dice el filósofo alemán que la esencia de la técnica moderna consiste en la estructura de dispositivos y emplazamientos La esencia del fútbol sin enganche es esa, precisamente. Si además de marcar al puntero izquierdo, el lateral derecho es marcado por ese mismo puntero, entonces el fútbol se transforma en una estructura de dispositivos y emplazamientos. La jerarquía se destruye porque todos son y hacen lo mismo. Que queda de distinto en un fútbol de corredores polifuncionales? Nada.Un solo puesto: jugador de campo, una sola velocidad: la aceleración, una sola dirección: adelanteEn cambio: ¿que es un enganche?. Es un jugador que pone un pase gol en cortada entre un mar de piernas, remata con precisión, ordena a los compañeros, gambetea con sutileza, pero fundamentalmente, es el jugador que levanta la cabeza, ve al delantero en orsai cuando nadie lo ve (salvo él y el laiman) y retiene el latigazo de su pierna….guardando la pelota para su equipo. El 90 % de los otros jugadores la tiran hacia delante y la pelota la recupera el rival. La diferencia es que el enganche juega a la pelota y por eso no se la entrega al contrario. Para el público puede ser aburrido que vuelva hacia atrás, pero para los compañeros que juegan con él les ahorró el esfuerzo de recuperarla, el incendio de quedar fuera de juego y les devuelve la posibilidad de lograr el gol. Para el enganche el fútbol es un juego que practica con diez compañeros contra once rivales, para los que no lo entienden el fútbol es un espectáculo que debe brindar ritmo, y despliegue visual. Si esto último fuera correcto, Pepito Cibrián sería director técnico.La uniformidad del elaborar lo achata todo….hay recordar que en el 2002 Argentina (sin Riquelme en la cancha) tiró 68 centros en 90 minutos antes de volverse en la primera ronde del mundial tamagochi. Uniformidad!!! 68 centros, lo mismo y lo mismo y lo mismo, una y otra vez.El ser del fútbol, no es la esencia metafísica del mismo, es el desocultar solicitante del enganche, del diez. El jugador que sabe, pero no en el sentido de la utilidad para el espectáculo sino el que hace surgir el juego. El fútbol sin enganche no es gegestand (objeto) sino bestand (que es utilizable por los Grondonas).El fútbol es el único lenguaje contemporáneo equivalente al de la tragedia griega: que explica, más o menos el sinsentido del mundo. Por lo tanto, arriesgo una hipótesis: si en lugar del mecanizado fútbol alemán, Heidegger hubiera podido presenciar el artístico juego húngaro, quizás no hubiera apoyado al nazismo. Porque el enganche se acerca a la figura del maestro (que es irremplazable) en oposición al lugar del Jefe (que es un puesto y por lo tanto, sustituiible) ¿Que hace la diferencia? Un saber que no tiene transmisión integral. Como el psicoanalítico, y el artístico, el saber del enganche es una sabiduría que interroga la posibilidad de la enseñanza. O sea que si los magyares Kubala (a quien Serrat le dedicó una canción) y Puskas son maestros, los alemanes son ordenados, aún después de la caída del Reich.El juego del diez impulsa a creer en la magia insustituible y no en la conducción iluminada. Podría haberle evitardo al profesor de Friburgo caer en la bobaliconada de seguir al Conductor del nazismo.Siempre está en juego lo mismo: la utilidad que achata todo o el juego que entiende y crea.