Cochinaesperanza’s Weblog

Enero 19, 2008

Roja directa

Archivado en: General — cochinaesperanza @ 9:47 pm

Roja directa significa que te vas de una. Sin mediación, sin la amarilla que te avisa y te deja en capilla. ¡Roja! ¡A las duchas! ¡Afuera! Siempre hay afuera y, por cierto, siempre hay adentro. Solo que el adentro ha cambiado de status. Desde la dominación del capitalismo mundial, desde hace tres siglos el adentro ha sido lugar de castigo, se lo llama encierro, privación de la libertad. El autoconfinamiento era un fenómeno marginal, entre el éxtasis místico y la enfermedad mental. Pero ahora hay otro encierro, el adentro se revaluó, se hizo aceptado y hasta chic. Queda bien vivir en un barrio cerrado. Lo que sucede es que ahora se puede consumir encerrado, el encierro ahora consume y por lo tanto es aceptado. Claro que son necesarias algunas operaciones subjetivas para sostener este encierro consumista. La principal es, reciprocamente, la negación del ahora innecesario y peligroso afuera. Afuera está el cuerpo del otro, afuera están los objetos. Afuera está el cuerpo explotado del otro, que produce lo que se consume adentro: en el country, en la pantalla, en el decorado que se llama turismo aventura. Afuera están los chinos, los asiáticos que producen en las fábricas, por unas decenas de dólares mensuales, afuera, los paraguayos y bolivianos que sudan levantando paredes, afuera, en África, los negros que le dieron sangre y carne al capitalismo, afuera los chicos que revuelven la basura que se saca, (hay que sacar la basura obviamente, afuera). Afuera están los fierros, las antenas, los archivos físicos de Internet, los cables de fibra óptica, afuera, también, están los patrones. Afuera está el mundo, ¿versión fallida del adentro (turismo aventura, fotos del cumpleaños, video casero de la nada del encierro) u original absoluto? Adentro quisiéramos que no hubiera afuera. La tranquilidad, la paz. La paz de los cemencierros, del encierro con olor a muerte. Adentro, como un adolescente, decimos: -.Yo no consumo nada. Pero, nos guste o no, salgamos afuera o no, dejamos una “huella ecológica”. La huella ecológica es el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida. Es la medida técnica del exterior necesario para que haya un adentro. Para que las economías imperialistas de un pequeño puñado de países y de un pequeño territorio del mundo mantenga su nivel de consumo hacia adentro es necesario que todo el globo hirva y tiemble, esa es la huella ecológica del imperialismo. Adentro de nuestro automóvil-cápsula, nos lamentamos por el calentamiento global que ocurre afuera. Adentro todo puede ser, a condición de no ser nada. Por ahí anda la palabra virtual colocada en cada renglón de nuestras vidas. Pero no hay tal virtualidad: Internet es una red de cables, almacenes de archivos y, sobre todo, unos tipos de los países imperialistas que la controlan. Aunque no lo parezca hubo más autonomía en los tiempos del mimeógrafo o la imprenta que en la de la red de redes, que no es anárquica sino unificada. Las redes sociales son páginas web con dueño, por ejemplo, Facebook es de Mark Zuckerberg, de 23 años y está valuada en 15 000 millones de dólares. Los que la usan son usuarios, también los que utilizan electricidad son usuarios para las empresas distribuidoras y a nadie se le ocurre llamar al tendido eléctrico red social. No hay comunidades de Internet, mientras lo común es el uso, hay dueños que facturan. La contradicción entre producción y uso social y propiedad individual no sólo no es, ni puede serlo, cuestionada por la tecnología, sino que es reafirmada profundamente. Por más adjetivos como social, comunitario o interactivo que se le agreguen Internet es un conjunto de empresas imperialistas. Lo que se corporiza es la inversión publicitaria, la publicidad on line de 2007 fue un 35% mas que en 2006. Hay 300 000 blogs en Argentina. La “blogosfera” genera debates, entre “blogers”. Pero no es más que un cuaderno Rivadavia con apuntes personales compartidos por una decena de conocidos. Claro que ahora los conocidos pueden ser de allende el océano, pero fundamentalmente son incorpóreos. De allí la pasión infantil por los “nicks”. Los seudónimos, los heterónimos, las falsas identidades eran aventuras que cuestionaban el ideal identitario. Pero esa aventura se sostiene cuando hay juego con lo que nos hace uno: el único cuerpo que tenemos. Sin cuerpo unificado podemos ser muchos, la psicosis lo supo mucho antes de Bill Gates.

Hasta cierto momento histórico el capitalismo combatía la introspección porque impedía el consumo, ahora la fomenta porque está en consonancia con un consumo (de fantasías) ilimitado. En 1830 Balzac anticipaba en “Cesar Birotteau”, donde el publicista de un tónico creaba el producto y sus virtudes, que no hay necesidad humana sino deseo. El giro lingüístico de la filosofía del siglo XX le dio status teórico a esa afirmación, la interconexión electrónica lo hizo posible: el consumo no tiene limite, la expansión del imperialismo tampoco, la posibilidad de prescindir y empobrecer continentes enteros menos.

Disafrazado de novedad el capitalismo ofrece más de lo mismo, ese es su norte: venta, realización del capital, pero perfeccionada: consumir adentro segrega, separa, atomiza: des solidariza. Adentro está el autoerotismo, la paja, el todo puede ser a condición de no ser nada. Afuera están los otros, el infierno sartreano. El cuerpo duele, la pantalla no. Poner el cuerpo siempre es un exceso o una falta, adentro todo se ajusta. La vida (y la muerte) siguen estando allí afuera.

1 comentario »

  1. A pesar de que es cierto que las redes sociales tienen un dueño, yo creo que este adentro permite cosas, hace posibles de una manera más efectiva e inmediata valores como la libertad de expresión, la solidaridad, el trabajo social (me refiero a la gratuidad, al tiempo que se invierte ad honorem en desarrollos open source, etc.)
    Dirás que es para una élite. Claro que lo es. Los chicos que revuelven la basura (los de “afuera”) jamás tendrán acceso a este adentro, pero lo cierto es que tampoco tiene acceso a las necesidades básicas en el “afuera”. O también, ¿a quién le importa que haya miles de pibes escaneando (pirateando) libros para que la información sea cada vez mayor y más completa, si mueren niños en África?
    En el sentido educativo yo creo que la red provee muchos más recursos que el sistema de “afuera” absolutamente devastado por los poderes de turno.
    Y además confío en se va masificando. ¿Desde dónde estás escribiendo esto? ¿Desde adentro o desde afuera?
    ¿Querés conocer las bondades de la red? Usá Firefox en lugar del monopólico Internet Explorer, usa Linux en lugar de la copia trucha de window.
    Linux también fue desarrollado por un grupo de pibes. Es código abierto sujeto a mejoras y modificaciones que cualquier programador puede hacer. Software libre.
    Me parece que te estás olvidando de este tipo de cosas. La red no es solamente Bill Gates y gente que factura. Hay bastante más que eso y mucho más que vendrá.
    Con respecto a los blogs estoy bastante de acuerdo, no así con los términos segregación, separación, atomización, insolidaridad. Puedo darte montones de ejemplos pero para comentario esto es un exceso.
    Por último, “adentro”, detrás de la pantalla hay gente que suele ser la misma que está “afuera”, por tanto el “cuerpo” duele y también duele la “pantalla”

    Comentario por Luc — Enero 22, 2008 @ 9:24 pm

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