No lo ven, o no lo quieren ver, porque ahora están del otro lado de línea. Los sionistas machacan sobre esa enfermiza cuestión del pueblo elegido para justificar que al Estado de Israel hay que tenerle contemplaciones ante la atrocidad. El sionismo mira a la humanidad y dice me deben una.
Se lo dice a los pueblos, a las masas, porque el sionismo no tiene que decírselo a los poderosos, con ellos siempre se entendió bien: desde el año 47 sus amigos han sido estos “nenes”: Stalin, Truman; Kissinger, Tatcher, Reagan, Condolezza Rice, Nixon, y muchos más del mismo pelaje. Tomaron la canción de Serrat literalmente: sus amigos son lo peor de cada casa.
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
En la franja de Gaza han muerto en los últimos años 10 sionistas y 600 palestinos, cada vida humana es infinitamente valiosa, pero ese recurso al infinito no debe hacer olvidar los números finitos: la desproporción de muertes, heridos y pérdidas entre uno y otro bando es tan notoria que despedaza el argumento de la defensa de la seguridad sionista. La historia bélica del Estado de Israel se parece mucho a esa serie yanqui llamada Combate: si uno la miraba desapasionadamente sentía simpatía por esos soldados alemanes que no le acertaban a una vaca en un baño: como podían ser los malos si no lograban hacerle daño a nadie. Claro que el guión de la serie, como el Estado de Israel no esta pensado para defender la razón y la libertad sino para mostrar quien tiene el poder y la fuerza, para dejar en claro quien manda.
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
Los palestinos, esos siniestros terroristas, mueren por millares pero son una amenaza a la tranquilidad sionista: si fueran tan amenazantes ¿no habrían recurrido ya a su arsenal mortífero, sus túneles y sus atacantes suicidas que desprecian la vida? ¿O será que no es como lo pinta la prensa pro sionista y lo que está sucediendo es pura y simplemente una masacre?
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
Como el Estado de Israel es un invento imperialista, lleva en los genes el desprecio por la autodeterminación de los pueblos. El Estado de Israel no tiene fronteras. Las que le asignaron Truman y Stalin, las violó en la guerra del 48, y las volvió a violar en el 56, 67 y 73, En el 82 se metió en el Líbano. Y en el 2002 nuevamente y…ahora en el territorio que le corresponde (según la partición de la ONU) a los palestinos. ¿O no? Nadie sabe cual es el límite, cuáles son los límites, de la voracidad sionista. Nadie sabe porque el estado sionista se toma el derecho de meterse en territorio ajeno cada vez que se le ocurre. Nadie sabe porque eso está bien para un sionista pero no para un iraquÍ (una “ofensiva” de Irak sobre Kuwait desencadenó la primer Guerra del Golfo). Nadie sabe porque a una invasión se la llama ofensiva, nadie sabe tampoco porqué se cuentan las victimas en general (como las de un tsunami o un terremoto) y no las victimas de cada bando, lo que arrojaría una pesada carga sobre el sionismo. Lo que todos sabemos es a que intereses inhumanos responden los medios de comunicación que así “informan”.
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
Los sionistas rápidamente se deslizan a un argumento que vale la pena mencionar: que defender la causa palestina es una posición antisemita. Seguramente si se considera de esta manera el pueblo palestino debe ser ario. !Pero es un pueblo tan semita como el judío!! El punto es que el sionismo olvida que la palabra antisemitismo surgió en Europa para identificar el argumento racista de la superioridad aria. Como olvidan que el nazismo es una ideología europea y no islámica. El pueblo judío ha comenzado a olvidar su historia y a sus verdaderos enemigos (el capitalismo), y se sabe que el proceso del olvido, cuando comienza, suele ir en aumento con los años.
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
El Estado de Israel y los sionistas consideran antisemitismo la consigna de un estado laico, democrático y no racista. Es obvio que un estado laico y no racista es incompatible con un estado judío. Pero por qué debería haber un “estado” judío. ¿Como puede ser un estado, judío y democrático? ¿Puede una democracia basarse en un criterio tan arcaico como la sangre o la religión? ¿Como puedes ser un estado, a la vez, judío y no racista? ¿O hay un racismo malo y uno bueno? “Tener” un estado no es lo mismo que tener un lugar donde vivir en paz. Los judíos tienen el derecho (que la humanidad defiende y debe defender) de vivir en paz. Pero “tener” un estado de índole judía es tener un estado racista. Es demasiado triste que los judíos hayan caído en la trampa racista-imperialista, que siempre se basa en la creencia en algún tipo de superioridad. El estado de victimidad no da superioridad moral. Valga el ejemplo de Liberia en África: los yanquis compraron un territorio en África en el los finales del siglo XlX y llevaron a algunos esclavos que habían obtenido su libertad allí. Al poco tiempo los américo-africanos habían sometido sus hermanos de color e instituido una elite esclavista en el enclave africano. Conclusión la superioridad moral no se desprende de haber sido victima sino de no ser nunca victimario.
Pero para los judíos simpatizantes del sionismo esto no significa nada.
Excelente como todo lo suyo !
Comentario por Mónica — Enero 18, 2009 @ 1:29 am |
Reproduzco mi humilden interveción en otro espacio web:
Veamos que decía a fines del siglo XIX el padre fundador del sionismo:
“[Muchos judíos] no podían seguir a Theodor Herzl cuando dijo que quería ‘colonizar Palestina’, crear allí un Estado judío y para hacerlo ‘prestar servicios al Estado imperialista que protegerá su existencia’. […] En Israel, todavía, son los textos fundadores del sionismo los que alumbran la política actual. Cuando en 1897 Herzl se dirigió al gobierno francés, con la esperanza de obtener su apoyo para la fundación de Israel, escribió: ‘el país que nos proponemos fundar incluirá el Bajo Egipto, el sur de Siria y la parte meridional del Líbano. Esta posición nos hará dueños del comercio con la India, Arabia y África del Este y del Sur. Francia no puede tener otro deseo que el de ver los caminos de la India y de China ocupados por un pueblo dispuesto a seguirla hasta la muerte’”.
(Hirtt, Nico; “Moyen Orient: le prix de l’apartheid” en Bellaciao.org. Traducido para Rebelión.org y Tlaxcala por Caty R., 20 de julio de 2006).
Cuando miles de agricultores, pescadores, comerciantes o jornaleros palestinos son expulsados a sangre y fuego de sus tierras y casas por milicias irregulares e ilegales que actúan en pos de a) “colonizar Palestina”; b) fundar un país robando tierras de otros cuatro; c) “prestar servicios al Estado imperialista que nos protegerá”; d) hacerse “dueños del comercio con la India, Arabia y África del Este y del Sur” y e) ocupar “los caminos de la India y de la China” al servicio de una potencia imperial a la que se promete fidelidad “hasta la muerte”; ¿no suena como qué acá hay algo del orden de la “lucha de clases” y que el término -u otro análogo- puede ser más útil y pertinente al análisis que la cuestión de los derechos adquiridos -o no- hace 4000 años, la -supuesta- fe religiosa o la -falsa- identidad racial?
Pero todo esto, lo sé, no significa nada.
Comentario por Cinzcéu — Enero 18, 2009 @ 7:12 am |