Cochinaesperanza’s Weblog

diciembre 26, 2011

El Dr.House, entretenido en la pantalla, terrible cuando estás enfermo.

Archivado en: General — cochinaesperanza @ 3:18 pm

¿Se puede escribir un comentario sobre la serie Dr. House, habiendo visto sólo dos capítulos? Si, si uno ha pasado por los incordios del sistema de salud real, en su vida real, la serie puede ser explicada (en su éxito y en su función) sin necesidad de conocer los vericuetos de cada episodio. Incluso la suma de información –más capítulos- puede complicar lo esencial con los detalles secundarios (amoríos, disputas, etc.), los ingredientes de casi toda historia humana, que, justamente, no hacen a su especificidad.
En la década del sesenta una serie del mismo origen que House era protagonizada por un médico. Acorde al nivel no maduro del sistema capitalista de la época, el guión retomaba la eficacia de los valores extra mercantiles en la intervención médica: El Dr. Kildare (de él se trata) era bueno. Su bondad, expresada en preocupación por el paciente como persona y no sólo como enfermedad (es muy conocido el modo de nominación: “la tuberculosis de la cama dieciséis”). La serie intentaba filtrar la idea del médico humano, cuando comenzaba a suplantarse la clínica por los aparatos. El verbo es preciso; suplantar no es complementar. La serie, que se comenzó a emitir en el año 1961, medio siglo atrás, contaba con el gancho de un protagonista joven, Richard Chamberlain, y un jefe, el Dr. Gillespie, del que intentaba ganarse el respeto. Medio siglo atrás, todavía los pacientes eran seres humanos y los profesionales respetaban la experiencia. Kildare era una serie nostálgica, rescataba lo que se iba perdiendo, House por el contrario maquilla el estado actual en el que ambos (paciente humano y lazo profesional respetuoso) han desaparecido. Cualquiera ha padecido la modalidad de las múltiples citas en un mismo horario programadas por los médicos para que siempre espere el paciente (el que sufre) y el médico (el que cobra) nunca pierda su precioso tiempo. Modalidad que delata que el objetivo de la consulta no es extirpar la fuente del sufrimiento, sino la plata de la consulta.
Un digresión al respecto que indica del destino de los cambios que van ocurriendo, el día del médico social no es el aniversario de la muerte del Dr. Laureano Maradona, sino el del Dr. Favaloro, social ya no se asocia a cercanía con los postergados de la sociedad sino en despliegue de la excelencia técnica, ratificando negativamente la ley de cuidados inversos que enuncia que el acceso a la atención médica varía en proporción inversa a su necesidad en la población asistida.
Ya no hay relatos de doctores buenos, ese relato, hoy, es in-creíble. Ahora en la cosificación mercantil y perdida la clínica por el diagnóstico por medio de aparatos, hay que recurrir al cinismo. El sistema te quiere, pero como objeto (tratable). Y si los pacientes mueren no es efecto del trato como objeto sino de la insuficiencia del saber. Los protagonistas de House están siempre paseándose por el saber. Compitiendo por el saber, al margen del sufrimiento de las personas.
Una característica de la madurez del capitalismo contemporáneo es que las mercancías generan más mercancías en una locura proliferante (merchandising o investigaciones, lo que más vende genera más objetos para vender) De tal manera que hay libros sobre cada serie exitosa. Hay varios sobre Dr. House, dice una reseña de uno de ellos:
“El libro House es en realidad una recopilación de ensayos por diferentes autores, todos ellos con grados académicos en Filosofía que crearon esta original obra la cual consta de 248 páginas y cientos de notas. Sin embargo, se toma a Gregory House, el personaje ficticio, como objeto de estudio y los autores tratan de explicar su extraña conducta desde diversos puntos de vista. Así pues, se le ve desde el punto de vista de Sartre y el existencialismo, de la filosofía de Nietzsche, desde la doctrina Zen, la Taoísta, y se le compara a personajes como Sócrates y Diógenes.(…) El meollo de la mayor parte de los ensayos es, por supuesto, la moral de House, la cual es analizada minuciosamente tomando como material de referencia los capítulos, las frases que dijo y los casos a los que se enfrentó. Para la mayor parte de los autores, House no es un individuo sin escrúpulos como podría parecernos a primera vista, sino un médico con un enfoque científico a quien sólo le interesa la verdad. Para House, descubrir el diagnóstico es el fin último no solo de su práctica profesional, sino de su vida. (…) La arrolladora honestidad de House se debe a su falta de compromiso con las reglas sociales, las cuales son un estorbo para su mente. A los largo de la serie lo vemos cometer actos que podrían parecer poco éticos pero que se justifican desde su punto de vista. Para él, hallar el diagnóstico lo es todo: El principio y el fin. Los medios de que deba valerse no tienen importancia. Miente, lastima, finge y, en no pocos casos hiere a los demás al decir siempre la verdad (su verdad). A House no le van los convencionalismos ni en su trato personal ni en su estilo de vida. No es un consumista, la moda tampoco le interesa y no establece relaciones románticas con nadie pues todo esto pondría en peligro su búsqueda de la verdad, su objetividad. Prefiere mil veces una buena discusión que un acuerdo hipócrita que mine su capacidad analítica”
El cinismo de House deja un resto que nos consuela de la medicina cosificadora capitalista, porque es un cinismo cuyo límite es una verdad trascendente. Esa verdad es un saber sobre el paciente como cosa, no como ser humano. La verdad del paciente, no del ser humano, es el diagnóstico. La pérdida de la humanidad se expresa en la sustitución del nombre propio por el nombre de la enfermedad, y por lo tanto diagnosticar es un acto ontológico, es el otorgamiento de un ser a quien el sistema sanitario lo ha despojado del mismo. El protagonismo de la serie no es compartido por el paciente sino por su enfermedad. El paciente es desplazado para qué ocupe su lugar una enfermedad que persistirá para ser diagnosticada-tratada. Y House encarna el otro término de la ecuación, cuyo atractivo peculiar (sus rasgos personales) sirven para soslayar el elemento constante de la misma: el sistema sanitario burgués.
Hay una cuestión muy bien guardada sobre la organización del sistema sanitario: que enferma. De allí ha surgido la concepción de una prevención cuaternaria, una prevención ocultada por los sistemas de salud. House es el anuncio publicitario de la corporación médico farmacéutica contra la prevención cuaternaria. Prevención cuaternaria es una de las formulaciones posibles del principio casi olvidado de primun no nocere (primero no dañar). Y hay en esto un problema novedoso de escala: las actividades sanitarias son cada vez más potentes, más precoces, más variadas y aplicadas por más profesionales. Aumentan su capacidad de beneficio, pero también el riesgo de daños. La Dra. Barbara Starfield, del Departamento de Políticas y Administración de Salud, Escuela de Higiene y Salud Pública John Hopkins, Baltimore, publicó en el Journal of the American Medical Association (Vol 284 26/7/2000) un artículo en el que afirma que la actividad sanitaria puede producir daños mortales apreciables, llegando a ser la tercera causa de mortalidad en los EEUU. Sumando 250.000 muertes por año por causas iatrogénicas (“inducida en un paciente por la actividad, manera, o terapia utilizada por un médico”).
La cuestión enunciada por la prevención cuaternaria se soslaya por la acción de sus beneficiarios. Esta salud, está apoyada en un poderoso complejo industrial (sólo superado por el militar): el farmacéutico. Complejo sinérgico con los proveedores de salud. El atractivo de House es actuar como si estas determinaciones no existieran. Lo real del sistema sanitario, lo traumático del mismo, es este negocio. En la serie no aparece y sin embargo es la causa de la deriva de la medicina hacia un trato tecnológico e impersonal. House hace atractivo, por sus características personales, lo que odiamos cuando nos toca consultar al sistema sanitario: ser tratados como objetos con capacidad de pago, y no como personas que sufren. El atractivo consiste en desligar la cosificación de la mercantilización y asociarlo a una actitud trascendente (House ama la verdad del diagnóstico). No hay industria de la salud ni intereses corporativos, sólo la trascendencia abstracta (objetiva, sin sujeto) del mandato médico. Una historia bien contada, y su protagonista, un personaje interesante, pero no hay olvidar a quien le sirve ese guión. Dificilmente pueda hacerlo mientras está en la sala de espera…..

Advertisement

6 comentarios »

  1. House nos cuenta como es el sistema de salud en EEUU y curiosamente en la Argentina. Hoy que la “medicina basada en evidencia” es la religión a seguir, House pone algo de resistencia a un sistema tan mercantilista que promulga “si los estudios dicen que estás bien, estás bien, independientemente de como te sientas”. Hace unos años en Holanda se hizo un estudio sobre salud pública donde concluían que era mas caro para el estado hacer adelgazar a un gordo que dejarlo gordo y explote. Curar a todo el mundo será el fin de negocio. Hace unas décadas se erradicó la viruela. Ese fue el mayor triunfo (junto con la lucha contra la poliomielitis) que la vieja medicina en toda su existencia. Curiosamente fueron los últimos. La sífilis o la tuberculosis, tan fáciles (o difíciles) de erradicar como la viruela, crecen año a año, se hacen resistentes a los antibióticos que cada 10 años deben pasar a una generación mas nueva, mas efectiva, cara. En fin.. Por eso la salud debe estar en manos de los estados y no de las empresas. La salud, para el estado es negocio si mantiene a su población sana y productiva, en cambio para las empresas el negocio es que haya enfermos.

    Comentario por Eduardo — diciembre 26, 2011 @ 5:30 pm | Responder

  2. Me quedé pensando en la última frase de Eduardo: “la salud, para el estado es negocio si mantiene a su población sana y productiva”. Me parece que ése es el negocio básico del capitalismo que odia al trabajador enfermo que no puede ocupar su puesto de trabajo y entonces, producir. Y el Estado aporta a que el trabajador no enferme y labure, no caben dudas. El Estado es “funcional a la derecha” como suele decirse hoy.
    Se puede escribir un comentario vistos dos capítulos de una serie, cómo que no, pero las cosas tienden a ser más complejas. Sobre todo cuando se mira un poco más. House parte de la base de que todo paciente (sujeto humano) miente, lo cual la serie corrobora caso tras caso. House mismo miente, abiertamente, envío tras envío.
    En parte es cierto que la verdad del diagnóstico prima por sobre el sufrimiento del sujeto pero también insiste (todo el tiempo) la dificultad y/o negativa del “yo paciente” a facilitar una resolución médica, cuando no de otro orden.
    En Dr. House, verdad y mentira son partes relativas e inseparables de un sistema muy inestable e irresoluble.
    Esto nada tiene que ver con que el sistema saniario sea, efectivamente, una reverenda bosta gobernada por criterios de mierda.

    Comentario por Cinzcéu — diciembre 27, 2011 @ 7:19 am | Responder

  3. En algunos capitulos se hace referencia al complejo industrial farmaceutico y al financiamiento del centro asistencial, pero bueno la serie no quiere ser un ejemplo de analisis anticapitalista, sino que tiene su eficacia por la eficacia de House en curar, una tarea Divina. No se presenta como un trabajo multidisciplinario sino netamente disciplinar: el grupo son todos medic@s y centran su intervencion en factores netamente organicos, que implica un analisis del ambiente – sociobacterial- del enfermo
    me gusta el artículo y la historizacion que recurre tanto a nivel de series como de la función médica
    un abrazo

    Comentario por marcelo — diciembre 27, 2011 @ 7:07 pm | Responder

  4. Marcelo:¿Por qué la supuesta eficacia de House en curar sería “Divina” (para como, mayúsculas)? ¿Por qué decís que son “todos medic@s” cuando es obvio que no sólo le pifiás a la sintaxis sino a la propia moda “antisexista” y, entonces, “progresista”.
    “House parte de la base de que todo paciente (sujeto humano) miente, lo cual la serie corrobora caso tras caso. House mismo miente, abiertamente, envío tras envío”. ¿Esto no abre unos sentidos ajenos a esa medicina cuadrada que Dr. House pone al menos entre paréntesis?
    La mentira del yo versus la verdad del sujeto no me parece un tema menor y si bien en Dr. House nunca se profundiza, siempre se deja planteado.
    Afinemos los instrumentos si vamos a criticar porque de su afinación depende la pertinencia de toda crítica.

    Comentario por Cinzcéu — diciembre 31, 2011 @ 8:02 am | Responder

    • quiza tu problema es que viste 2 capitulos y descargas una serie de precomceptos que no se elaboran sino con un analisis mas detenido. No soy ni progre ni sexista y que seas prejuicioso porque alguien atiende a la diversidad no es mi problema. lo divino de house es que cura lo que la mayoria de los mortales no puede. y si vieras un poco mas la serie sabrias que el equipo esta integradfo solo por medicas. y no respondo mas yus comentarios porque me parece pedante y grosero como respondes.

      Comentario por marcelo — diciembre 31, 2011 @ 3:56 pm | Responder

  5. Marcelo:
    Mi problema no puede ser haber visto 2 capítulos porque he visto no menos de 100. Sos progre y antisexista (nunca dije “sexista”) porque escribís la tremenda pelotudez de “medic@s” y a continuación le pifiás muy mal cuando afirmás que “el equipo esta integradfo solo por medicas”. Mirá la serie y escribí bien, ¿ok?
    Me alegro de que ya no respondas mis comentarios. Son pedantes y groseros, es probable. Yo tampoco responderé los tuyos, que también juzgo pedantes y groseros pero, además, inconsistentes.
    Saludos y feliz año nuevo, ¡para todos!

    Comentario por Cinzcéu — enero 1, 2012 @ 8:47 am | Responder


RSS feed para los comentarios de esta entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Theme: Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.