La furiosa división intercapitalista desatada con el lock out patronal del 2008 muestra que no llega a la fractura. Ese stalinismo vernáculo que se llama PJ, (burocracia estatal cuya nomenclatura define los destinos de la nación desde el 87 hasta hoy), cruje por debajo de la superficie con los movimientos de las placas tectónicas del poder. Mientras los analistas políticos se dedican al pescado podrido, por abajo, en las cruciales intendencias del conurbano, se piden y entregan planes y proyectos, candidaturas y promesas, lealtades y traiciones: es el peronismo esencial. Se abrió el libro de pases y cada intendente quiere ir a jugar a Europa como cualquier estrellita naciente de los potreros del gran Buenos Aires. Jugar en Europa equivale a ser parte del próximo elenco estable del PJ que se haga cargo del poder. De un lado, el kirchnerismo mantiene su iniciativa a toda costa. Como un peso liviano tira y tira incansablemente mandobles a diestra y siniestra (nunca más acertada la imagen). Candidaturas testimoniales, ronda de dialogo, ley de medios, adn obligatorio, reforma política, etc. El gobierno compensa su debilidad estructural frente al aparato del PJ con una movilidad espeluznante y una gruesa pátina de populismo.
Del otro lado los dirigentes del resto del PJ, (verdaderos politólogos porque son los que sí saben del poder), como pesos pesados se mueven lentamente esperando el momento de asestar un golpe, uno mortal a su adversario con todo el peso del aparato.
Mientras tanto, les dejan ocupar el centro del ring a actores secundarios. Actores que sin saber quien los mueve, como el Golem de Borges ejecutan torpemente sus zalemas.
Mientras tanto el PJ “disidente” trabaja en las sombras para elegir su candidato (Duhalde, Solá, Reutemann, el advenedizo De Narváez) y el PJ K ametralla con proyectos que impidan alianzas estables de la oposición.
Mientras tanto la verdadera lucha política avanza, al centro de la escena mandan al boludo de Macri, con su UCEP, su aire de fascista republicano y su tullidita ad hoc.
Cuando en el 2007, Kirchner inventó a Macri, dividiendo a Telerman y Filmus (única forma que ganara Macri y aún así en segunda vuelta) sabía que era una marioneta con menos carisma que Riquelme y mas torpe que Heinze. La ecuación es clara: la derecha tiene un techo estructural que no le permite ser gobierno con sus propias caras, nunca. Lo entendieron los Alzogaray cuando se incluyeron en el PJ en el 89. Macri es solo el sparring que atrae la atención mientras se cocina la cosa importante: cual es el proyecto más serio para sostener el capitalismo en Argentina en el siglo XXI.
Por eso cuando surge una conflictiva situación que incluye como ingredientes a los trabajadores y la democracia a la vez, ambas fracciones del PJ se unen. Están en contra de ambas cosas, aborrecen la autodeterminación popular.
Los trabajadores del subte no son los peor pagos del país. Muy por el contrario ganan relativamente bien. Lo han logrado con años de lucha y de democracia obrera. Por eso no quieren volver a los métodos patoteriles y entregadores (nunca olvidar la palabra entregador cuando se menciona a la burocracia sindical) de los sindicalistas peronistas. El gremialismo subterráneo hace bastante tiempo que ha demostrado dos cosas: Que sirve tener una estructura sindical democrática y que la quieren defender.
La representatividad no está en discusión: si no, no pararían el subte en sus 6 líneas cuando lo necesitan parar.
El ministro de Kirchner no puede hacer lugar a la democracia porque le entregó el alma a la patota.
Los opositores no pueden apoyar la creación de un sindicato democrático porque son patrones y sienten a la patota sindical como mal necesario, la quieren acotar pero la necesitan. ¿O De Narváez, el dueño de Casa Tia, no tuvo su mejor aliado en el siniestro Cavallieri para amasar su fortuna?
Por otro lado la lucha de los trabajadores del subte demuestra que hay vida más allá de los medios: en esta semana se acabó la diferencia entre Clarín y Néstor: El 5 de noviembre TN titulaba “Hubo cruces e insultos entre manifestantes de la UTA y trabajadores”
¡¡Que ternura!! “Manifestantes de la UTA” ¿Porqué el PJ anti K no aprovecha esta oportunidad de pegarle al PJ K por su alianza con los burócratas sindicales?
La lucha de clases (guste o no el término) existe. Por fuera del mundo virtual, a pesar de los medios oficialistas u opositores, el subte paró. No es una sensación, es una huelga. A pesar de eso los medios de los dos PJ ocultan que los trabajadores del subte no son salvajes, que hace meses que han hecho los trámites, que han hecho consultas publicadas en vivo por internet, que han esperado pacientemente que el Ministro pro gordos los reconozca, a pesar de esto TN prefiere una tregua y se une al gobierno para denostarlos.
La jóvenes idealistas del setenta vomitarían si volvieran de las mazmorras videlistas, (pero también lopezreguistas) y supieran que el gobierno que los invoca cotidianamente defiende a una parte sustancial de sus asesinos (esa juventud sindical peronista que tantas veces los entregó) y mucho mas si supieran que su memoria se encuentra en un proceso de deformación extirpándole el gobierno de Perón, Isabel y López Rega. Si supieran que a la historia Argentina le siguen arrancando todas las páginas en las que los políticos de la actualidad no salen precisamente favorecidos.
No se sabe adónde irá el sindicato de subte, ni es necesario saberlo. Hoy es un conflicto crucial.
Es el conflicto que demuestra que los intelectuales que apoyan a Kirchner les importa más el amparo del poder que apoyar las luchas de los explotados y oprimidos. Que los galimatías de los textos de Carta Abierta, de los pronunciamientos de Horacio Gónzalez, Juan Pablo Feinman ó José Slimbobich, se detienen antes de quedar a la intemperie de los poderosos. Esos intelectuales que ahora están con Tomada, Kirchner y Cirigliano contra los trabajadores, mañana verán que sus aliados de hoy les van a echar nafta a los que duermen en la calle haciendo que la UCEP sea un recuerdo bonito.
La mejor política de derechos humanos, la mejor propuesta de redistribución del ingreso, la más aguda búsqueda de integración latinoamericana hoy no es buscar la justificación de la necesidad de unirse a los Moreno, los Julio Grondona, los Palacios o Moyano.
No, la única posición compatible con los intereses de los explotados y oprimidos es la que proponen los trabajadores del subte: reconocimiento a su organización sin ninguna condición.